Ni diaconado femenino ni ordenación sacerdotal de hombres casados.
La exhortación apostólica Querida Amazonia, en la que el papa Francisco recoge sus conclusiones tras el sínodo sobre esa región celebrado en octubre pasado, se publicó esta semana, y en ella el Papa no incluye cambios en estos dos controvertidos aspectos.

Los participantes en la asamblea sinodal, en su mayoría obispos latinoamericanos, votaron de forma mayoritaria un documento final que pedía aperturas en estas cuestiones.

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Pero el pontífice hizo oídos sordos y tranquilizó con su texto magisterial al sector eclesial más conservador, que temía el fin del celibato sacerdotal obligatorio en la Iglesia católica de rito latino si se hacía una excepción en la Amazonia.

Las poblaciones amazónicas tienen derecho al anuncio del Evangelio: el anuncio de un Dios que ama infinitamente a cada ser humano, y que ha manifestado plenamente ese amor en Cristo crucificado por nosotros y resucitado en nuestras vidas. #QueridaAmazonia

— Papa Francisco (@Pontifex_es) February 12, 2020

“El Papa cedió a la presión (…)”, comentó José Manuel Vidal, de la página católica Religión Digital.

Según fuentes vaticanas, después de orar y meditar sobre este asunto espinoso, Jorge Mario Bergoglio decidió no hacer cambios y optar por pedir oraciones para relanzar las vocaciones sacerdotales locales e instar a los obispos a que envíen más misioneros. Se tratará así de paliar la escasez de curas en la Amazonia, donde hay comunidades remotas que pasan incluso más de un año sin participar en la eucaristía.

Al igual que ocurre con la ordenación sacerdotal de hombres casados, el papa Francisco tampoco mencionó en su texto magisterial el diaconado femenino. Pidió, eso sí, “expandir la mirada para evitar reducir nuestra comprensión de la Iglesia a estructuras funcionales”.

Además, invitó a no “clericalizar a las mujeres”, lo que a su juicio “disminuiría el gran valor de lo que ellas ya han dado y provocaría sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable”.

Inicio del Sínodo de la Amazonia en el Vaticano en el 2019.

Pero según Vidal, la exhortación dejó “a muchos con la sensación de que Bergoglio no se atrevió a ir más allá”.

Por su lado, el cardenal jesuita Michael Czerny, secretario especial del Sínodo Panamazónico de octubre, subrayó que el Papa invitó a los católicos a apreciar “toda la riqueza del documento” final y, en la exhortación, “nos pide que lo tomemos y nos invita a leerlo todo, incluidas las cosas que preocupan a los medios de comunicación”.

Para Czerny, Querida Amazonia “no cierra ninguna puerta y deja cuestiones complejas para un ulterior proceso, que depende de las instancias responsables en cada caso”.

Temas como el diaconado femenino o la ordenación sacerdotal de hombres casados van, a su juicio, más allá del interés particular de un sínodo regional, como fue el del pasado octubre, y deberían ser tratados en una asamblea de obispos de carácter universal.

Aunque el texto magisterial es la exhortación apostólica y no el documento final, el Papa insta a tomar este último “con toda su riqueza y todas sus cuestiones irresueltas, para vivir esos temas y seguir caminando sinodalmente”, aseguró el purpurado.

El sacerdote Luigi Epicoco, director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas Fides et Ratio de L’Aquila y que acaba de publicar en Italia el libro-entrevista con Francisco San Giovanni Paolo Magno, dedicado a la figura del papa Juan Pablo II, consideró por su parte que la lectura del pontífice argentino sobre el celibato sacerdotal es “más profunda que utilitarista”.

En el volumen, Epicoco le preguntó a Bergoglio si los escándalos sexuales y la falta de vocaciones no constituyen motivos válidos para renunciar al celibato, a lo que le respondió que este “no solo es una de las características de la Iglesia latina, pues también es una gracia. Y por qué renunciar a ella”.

En la conversación, el papa Francisco mostró su incomodidad con que el debate de la opinión pública alrededor del sínodo quedara reducido a la cuestión de la posible ordenación sacerdotal de hombres casados. “Para él no era esa la parte más importante de la asamblea sinodal”, destacó Epicoco.

Sacerdotes de la iglesia católica.

Foto:

Mario Baos / El Tiempo

Esta polémica ha hecho que queden en segundo plano las aportaciones de Querida Amazonia, que hace una cerrada defensa del medioambiente, critica el extractivismo en la región y advierte que no podemos permitir que la globalización se convierta en “un nuevo tipo de colonialismo”.

El papa Francisco dice que la Amazonia se enfrenta a un desastre ecológico, pero subraya que no debe caerse en un conservacionismo “que se preocupa de la naturaleza, pero ignora a los pueblos amazónicos”.

El texto denuncia cómo los intereses colonizadores que expandieron y expanden, tanto de forma legal como ilegal, la extracción de madera y la minería han ido expulsando y acorralando a los pueblos indígenas, ribereños y afrodescendientes.

Para Andrea Tornielli, director editorial del dicasterio vaticano para las Comunicaciones, una de las mayores aportaciones de la exhortación es su denuncia de que “el cuidado de las personas y de los ecosistemas no pueden separarse”.

También sacude las conciencias de la población mundial para que nadie quede indiferente ante “la destrucción de la riqueza humana y cultural de los pueblos indígenas ni la devastación y las políticas extractivas que destruyen los bosques”.

El sumo pontífice no escatimó en Querida Amazonia poesías y citas de autores latinoamericanos, como Mario Vargas Llosa, Pablo Neruda o Vinicius de Moraes.

Darío Menor Torres
Para EL TIEMPO
Roma

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