La percepción negativa que tienen los humanos de los murciélagos ya representaba una de las principales amenazas para estos animales en el pasado. Ahora, al ser señalados como uno de los posibles transmisores del covid-19, el temor y el rechazo hacia estos mamíferos han ido en aumento.

Esta semana, alrededor de 500 murciélagos fueron atacados por los pobladores del departamento de Cajamarca, en Perú. 300 ejemplares murieron por las quemaduras y los sobrevivientes fueron trasladados a una caverna.

Santiago Burneo, profesor y curador de la colección de mamíferos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, explica que los murciélagos pueden albergar a varios virus porque su sistema inmune es más fuerte que el de otros mamíferos. Esto no significa que necesariamente van a transmitirlos a las personas.

En el pasado, estuvieron relacionados con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS) y con el Síndrome Respiratorio de Medio Oriente (MERS). Un estudio de enero de este año en la revista Nature, muestra que el covid-19 comparte el 96% de su genoma con el coronavirus del SARS.

Para los investigadores, esto aún no prueba que los mamíferos sean el origen del brote actual. “Una cosa es que el murciélago tenga el virus y otra que este sea capaz de saltar a un humano o a otra especie”, dice Burneo, quien también coordina el Programa Ecuatoriano para la Conservación de los Murciélagos. Si las personas no invadieran el territorio de estos animales o los sacaran de su hábitat, estos desbordamientos serían muy poco probables, según el especialista.

El aumento de las zonas pobladas, el tráfico de especies y el consumo de animales silvestres son considerados como prácticas que amenazan a estos animales y que influyeron en el brote de covid-19.

Cuando se manipula o se consume estas especies, aumentan las probabilidades de que surja el problema. Esto ocurre en mercados asiáticos como el de Wuhan, donde se cree que se originó el covid-19.

Pangolines, serpientes y murciélagos, que en la naturaleza no tienen contacto, deben convivir en estos mercados. Según la Bat Conservation International, estos ejemplares están apilados en condiciones de estrés y falta de higiene, lo que facilita que los virus salten de un huésped animal a otro.

El murciélago grande de herradura china, que se distribuye en el sudeste asiático, se comercializa en estos sitios y ha sido asociado con la pandemia. Esta es una de las más de 1 200 especies de murciélagos que existen en el mundo y es insectívora, al igual que la mayoría de estos animales.

La mala fama de los murciélagos ha estado asociada con la creencia de que su fuente de alimento es la sangre. En realidad, solo tres especies en el mundo son vampiros.

En Ecuador existen más de 170 especies de murciélagos. Investigadores de la PUCE están estudiando los virus presentes en la sangre de estos animales, especialmente en la del vampiro común.

El sistema inmune de esta especie se cree que es mejor que el de las demás porque está en contacto con sangre potencialmente contaminada.

Burneo recuerda la necesidad de reforzar la investigación sobre estos animales para evitar futuros brotes, al igual que la importancia de conservarlos, ya que “sin murciélagos tendríamos peores enfermedades que se podrían propagar fácilmente”.

Según el Plan de Acción para la Conservación de los Murciélagos del Ecuador, estos mamíferos son indispensables para la polinización y la dispersión de semillas.

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