Sebastián y Daniel son los fundadores de un programa de formación y emprendimiento para niños, que se ha consolidado como una empresa con servicios de comunicación digital, capacitación y medios virtuales.

Entre conferencias y charlas, los hermanos han presentado sus metodologías de aprendizaje y cómo han enseñado a otros niños a editar videos o a programar.

La historia de emprendimiento se inició en 2011, cuando con 4 y 6 años le decían cientos de ideas nuevas a su madre, Denise Danielle Bourne.

Sebastián, Denise Danielle Bourne y Daniel han impulsado la idea del emprendimiento en familia. Desde 2011 trabajan en Grandes Genios

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Cortesía Grandes Genios – Juan Peña

“Todos los días despertábamos con una nueva idea, que si era vender algo, que si era hacer algo… Ella nos vio y nos apoyó”, cuenta Sebastián.

Denise, o Meme (como le dicen los niños en vez de mamá), sonríe ampliamente igual que sus hijos. Ella, de piel morena y pelo crespo, ha sido el pilar de confianza para ellos.

La primera en salir de Venezuela fue Denise. El día que partió, los niños aún dormían y no logró despedirse como le hubiera gustado.

A pesar de la distancia que los separó 2 años, tenía claro que por el bienestar de sus hijos debían migrar.

Llegaron muy mal, pero justamente Colombia nos brindó la oportunidad de que tuvieran salud. ¿Qué más le puede pedir uno a la vida sino que tus hijos tengan salud? De ahí en adelante, todo es un plus

“Tenía que sacar adelante el sueño de mis hijos, su idea de grandes genios. Y a pesar de todas las dificultades, la meta siempre estuvo presente en nosotros”, recuerda.

“Al principio fue muy duro. Llevo 7 años acá. Los primeros dos años fueron de ir y venir, cuando se podía, con esa carga y con ese dolor. Aunque éramos conscientes de que lo hacíamos era por el bien de todos. Si ellos no hubieran sido como son, tan grandes, yo no lo hubiera logrado”, señala.

En esos dos años de visitas, sus sentimientos encontrados le recordaban que el trabajo en Colombia los ayudaba a sortear la calidad de vida. “Ambos tienen una condición de salud que no les permite absorber bien el calcio. Llegaron muy mal, pero justamente Colombia nos brindó la oportunidad de que tuvieran salud. ¿Qué más le puede pedir uno a la vida sino que tus hijos tengan salud? De ahí en adelante, todo es un plus”.

(Lea también: Lenguaje de los videojuegos, al servicio del emprendimiento)

Aunque los tres extrañan la playa (vivían a dos cuadras del mar en Isla Margarita), los niños sienten que tienen más recuerdos de su vida aquí. Cuando llegaron los niños, los proyectos y la visión de la empresa seguían intactos. El reencuentro fue épico.

Sebastián Ramos, el mayor, tiene 14 años y sueña con programar videojuegos.

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Cortesía Grandes Genios – Juan Peña

El camino no ha sido sencillo. “Fue una decisión de familia, creamos empresa, quebramos. Nos tuvimos que mudar de arrimados a casa de unos amigos justo cuando pensaba que lo había logrado, que ya tenía mis hijos aquí. Hay momentos en los que la vida te dice ‘no se acomode, que no es así’ ”.

Quienes no conocen la historia llegan a sugerir que los niños solo repiten lo que su madre les dice.

Por ejemplo, en su primera conferencia, que fue sobre videojuegos para aprender, alguien comentó: “Ah, pero su mamá hace todo. Ustedes solo están de pose…”.

“Nosotros nos molestamos mucho”, recuerda Sebastián y agrega: “Obviamente nuestra mamá ayuda mucho, pero estuvimos casi un mes haciendo la presentación, buscando la información, preparándonos… teníamos 7 y 9 años”.

Denise es quien se encarga de la parte administrativa, maneja el dinero mientras sus hijos llegan a la mayoría de edad. Pero es enfática en que las ideas empresariales son de los menores y no suyas. “De regalo de 18, les haré todo el traspaso de las cuentas”, dice entre risas.

Daniel Ramos, el menor, tiene 12 años y le gusta contar chistes a todas las personas que conoce.

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Cortesía Grandes Genios – Juan Peña

Una universidad distinta

Tras crecer en un exitoso sistema de ‘homeschooling’, “nos dimos cuenta de que los niños y jóvenes a nuestra edad no pueden aprender las cosas que les gusta porque no lo enseñan en los colegios”, dice Sebastián. Mientras que desde 2015 Grandes Genios es la empresa, la sombrilla de todos los proyectos, Grandes Genios U, surgió en 2017 como una universidad de y para niños.

La plataforma, el año pasado, resultó ganadora en Santander en la convocatoria de Descubrimiento de Negocios Digitales de 2019 de Apps.co, ofrece cursos de contenido especializado para niños y jóvenes en cuatro pilares: Arte, Tecnología, Innovación y creatividad.

Crearon un curso sobre cine, que habla de cómo nació el séptimo arte, y ahora están editando un segundo que abordará el tema de efectos especiales. También preparan uno sobre seguridad en internet.

La clave y su diferencial es que el contenido sea divertido, sin ser ‘infantil’, permitiendo el acceso a información que usualmente no está pensada desde los niños.

No importa el lugar en donde estés. Para emprender no necesitas estar en la mayor metrópolis, puedes hacerlo desde casa

Vida en familia

Ser empresarios no les ha quitado la niñez. Ríen frecuentemente y cuentan chistes mientras bromean. Al emprender entre hermanos “se siente de todo. Es la misma experiencia de tener un hermano, pero en el emprendimiento, es decir, nosotros nos reímos, peleamos, nos regañan, y así trabajamos”, cuenta Daniel.

“Él es muy creativo y yo soy el cuadriculado”, explica Sebastián. “Él podría hacer un círculo hecho de esquinas”, replica el pequeño. “¿Ves?, es una expresión rara, pero ahí está la creatividad”, señala el mayor.

Actualmente, madre e hijos viven en Socorro, Santander. Les encanta demostrar que el emprendimiento no nace solo en una capital. “No importa el lugar en donde estés. Para emprender no necesitas estar en la mayor metrópolis, puedes hacerlo desde casa”, dice Daniel.

Los hermanos Ramos plantean que el aprendizaje de temas profesionales no debe ser exclusivo de los mayores de edad.

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Cortesía Grandes Genios – Juan Peña

Pero ¿cómo se puede cultivar el emprendimiento desde casa? Denise explica que lo primero es escuchar a los niños.

“Desde que aprendieron a hablar decían cositas muy interesantes. Creo que la mayor ventaja de ser niño es que puedes equivocarte y puedes volverlo a intentar, y hay tiempo para aprender muchas cosas”, señala mientras agrega que en la adultez el miedo a quebrarse, las responsabilidades y los deberes limitan el espíritu emprendedor.

“¿Qué mejor momento para enseñar esto a nuestros hijos que mientras están en casa?”, agrega. 

Cuando habla de sus hijos, a Denise le brillan los ojos y alcanza a dejar salir un par de lágrimas de orgullo. Los niños ríen y ella explica que siempre pasa esto, y “ellos dicen que su próximo emprendimiento va a ser una fábrica de pañuelos”.

LINDA PATIÑO CÁRDENAS
REDACCIÓN TECNÓSFERA
En Twitter: @LinndaPC

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