Juan Caicedo llegó el pasado 18 de enero a la ciudad española de Pontevedra, con el propósito de entrenarse y competir. Han pasado cuatro meses, incluidos dos de confinamiento y su anhelo es volver lo más pronto al Ecuador para abrazar a su familia.

El atleta ecuatoriano de 27 años pasó momentos críticos durante los dos meses de cuarentena y sobre todo las primeras semanas de la propagación del covid-19. “Cuando la pandemia estalló en España fue un golpe psicológico tremendo, difícil de asimilarlo. Las noticias daban cuenta de 900 muertos por día”.

A su criterio, esos días fueron estresantes, porque tampoco podía hacer lo que le apasiona: practicar el lanzamiento del disco al aire libre. Subió de peso ante la falta de escenarios adecuados para practicar. No salía del hotel por miedo al contagio. Llegó a Pontevedra con 106 kilos y ahora pesa
121 kg. Es decir, está con 15 kilos de más.

Caicedo extraña a sus padres y hermanos que viven en Quito y en San Lorenzo (Esmeraldas), así como a su hija de 9 años: Peyton Dalla, quien reside con su madre en Tulcán. “No vivo con mi hija, pero siempre estoy presente en su vida con lo necesario, nunca he perdido contacto”.

Su ilusión es volver a reunirse con su familia y, por ahora, espera la reapertura de los aeropuertos internacionales para cumplir con esa aspiración. “Quiero y necesito ir a casa para sentir esa energía familiar y así seguir luchando en mis objetivos deportivos”.

El campeón bolivariano y subcampeón de los Juegos Sudamericanos tenía previsto competir entre febrero y marzo en Europa, para retornar el 10 de abril a Ecuador. El 19 de abril debía participar en el Nacional de Atletismo en Cuenca. La propagación del coronavirus trastocó esos planes y ahora ese campeonato será el próximo 5 de diciembre.

A mediados de febrero pasado compitió en España, en donde registró su mejor marca: 63,31 metros. Su meta es cubrir los 66 metros para clasificarse a los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. Él sigue con­fiado en alcanzar el cupo por las modificaciones en los planes de preparación y por su ­estilo de vida.

Caicedo viajó a España incluso sin contar con el presupuesto necesario para cubrir su permanencia. “No tenía dinero para viajar y mi compañero, el lanzador colombiano Mauricio Ortega, me pagó el pasaje de avión”. Luego, la Federación Ecuatoriana de Atletismo envió dinero para su alimentación, estadía y otros gastos en Europa.

Él está en la categoría Desarrollo del Plan de Alto Rendimiento de la Secretaría del Deporte. Es decir, recibe cada mes USD 788. El atleta nacido en San Lorenzo, Esmeraldas, y formado como atleta en Carchi, contó que ha recibido las asignaciones económicas hasta el mes de marzo.

El lanzador ecuatoriano es dirigido por el entrenador cubano-español Frank Casañas, quien también es estratega del colombiano Ortega. Los tres, desde el pasado lunes 11 de mayo, empezaron a trabajar al aire libre siguiendo todos los protocolos de bioseguridad, en una de playa cercana y en una pista sintética de Pontevedra.

En la primera semana de retorno a las prácticas, Caicedo sintió los efectos de la cuarentena, por lo que se esforzó un poco más. Debido al receso de dos meses y a la falta de reestructuración de fechas de los torneos internacionales, se retomó la preparación física general. La misma consiste en carreras largas, saltos en la arena, lanzamientos generales y acondicionamiento físico.

En la actualidad, el atleta oriundo de San Lorenzo tiene la asesoría de una nutricionista para su correcta alimentación. También realiza trabajos extras como carreras de 100 y 150 metros, abdominales y repeticiones de saltos.

Origen. Nació en el recinto La Boca en San Lorenzo, Esmeraldas, el 27 de julio del 1992. Como atleta se formó en San Juan del Hachas, en Carchi, desde los 3 años.
Éxitos. Campeón en lanzamiento del disco en los Juegos Bolivarianos del 2017; subcampeón en los Juegos Sudamericanos 2018. En febrero pasado, en España, registró su mejor marca: 63,31 metros.

Exámenes médicos y físicos, antes de retomar las actividades deportivas
Los deportistas élite tienen salvoconducto para entrenarse pero los escenarios siguen cerrados