Una nueva sociedad es la que podemos construir a partir de la pandemia covid-19 y los desastrosos efectos que ha dejado, cobrando vidas y afectando la calidad de vida de los ciudadanos en materia económica.

Aquello que no podremos recuperar son las vidas perdidas y las afectaciones de salud, sin embargo, si podemos generar emprendimientos para salir adelante con oportunidades para todos, desterrando prácticas mañosas como la corrupción y el negociado en tiempos de emergencia, práctica cotidiana de la década robada.

Con la paralización se detuvo los ingresos por compra de bienes y servicios, los cuales han empezado nuevamente a promocionarse, sin embargo, lo han hecho con precios mucho más bajos respecto de antes del inicio de la cuarentena. Los productores y comerciantes han preferido reducir sus ganancias para generar ingresos.

Esta experiencia revela que el costo de vida en Ecuador y el Mundo debe reducirse, dinamizar la economía, generar mayores fuentes de empleo posibles, sin que el empleador tenga un gran pasivo inmanejable.

La circunstancia requiere de un cuerpo legal en materia laboral que genere oportunidades de recuperación, sin desconocer los derechos de los trabajadores. Las fuentes de empleos que se generen deben tener como prioridad absoluta la contratación de ecuatorianos; lamentablemente al contratar extranjeros, el país continúa subsidiando la economía de terceros países sin que las divisas sustenten la economía nacional.

El factor migración es muy sensible y requiere ser tratado profesionalmente, lamentablemente el país no cuenta con la posibilidad de otorgar recursos económicos para atención en salud y educación para migrantes, que ningún beneficio le reportan al país, por esta razón es necesario el establecimiento de visas para reducir la migración que si anteriormente afectaba la economía nacional, ahora la puede destrozar.