Un hombre de Florida se sumó al nuevo grito de la moda 2020 fabricando mascarillas con piel de iguanas y serpientes pitón, dos reptiles exóticos que son considerados plaga en este estado del sureste de Estados Unidos porque alteran su ecosistema.

Brian Woods, un artesano de 63 años que hace toda clase de productos con pieles de reptiles, se percató de que la gente comenzaba a llevar mascarillas cada vez más creativas para protegerse de la pandemia, y decidió surfear la misma ola.

Tomé algo que es muy serio y lo convertí en una manifestación de la moda, dice Woods en su taller en Dania Beach, 40 km al norte de Miami. “Es básico pero funciona bastante bien. Se sellan bien y puedes poner un filtro”, prosigue, mostrando los agujeros de ventilación en sus mascarillas reptilianas.

Vienen en varios colores y las vende por USD 90 a través de su página de Facebook, All American Gator Products.

Curiosamente, se inspiró luego de ver un meme donde un caballo lleva como mascarilla un corpiño de mujer, y le pidió a su esposa uno de sus corpiños para probar si era posible.

La cazadora de serpientes Amy Siewe llega a la casa de Woods con una enorme serpiente pitón que despelleja en el patio. Luego de que la piel se seca, la llevan al taller a unos metros de allí.

“No son originales de aquí. Son del sureste asiático y están haciendo destrozos en los Everglades”, sostiene la cazadora, refiriéndose al humedal que ocupa buena parte del sur de Florida. Amo las serpientes, me gusta atraparlas, las admiro, son hermosos animales, pero tenemos que matarlas porque no hay otra opción, aclara la mujer de 43 años.

Las pitones fueron introducidas en Florida probablemente como mascotas a fines del siglo pasado y, tras ser liberadas en los Everglades, prosperan sin tener un predador que les dé caza.

La Comisión de Conservación de Flora y Vida Silvestre de Florida (FWC) incentiva con premios y recompensas a los ciudadanos para que capturen a estas constrictoras que hacen estragos en el ecosistema floridiano.

Las igualmente catastróficas iguanas tampoco se salvan de las tijeras de Woods y sus pieles acabarán cubriendo rostros humanos, aunque la idoneidad de este material para protegerse contra el coronavirus está en discusión.

También traídas inicialmente como mascotas, ahora campan a sus anchas en Florida gracias a su clima subtropical y la escasez de predadores.

El año pasado, el FWC rogó a los residentes matar todas las iguanas que vean siempre que sea posible, pero preferiblemente sin crueldad.