Jahir Mendieta fue una de las figuras del Venecia de Babahoyo, que el año pasado jugó la fase nacional de la Segunda Categoría. Los tres goles que anotó en 11 juegos hicieron que tenga propuestas para jugar en la Serie B. Sin embargo, la paralización de los torneos por la emergencia sanitaria frustró su traspaso.

El mediocampista se probó en algunos clubes de Guayas y Manabí, pero regresó a Babahoyo para estar con su familia, sin concretar su vinculación a ningún club. A diferencia de otros jugadores de esta categoría, Mendieta no tiene trabajos adicionales, por lo que tuvo que ayudar a su hermana en un negocio de ventas por comisiones.

“Ha sido difícil conseguir los medios para mantener mi hogar”, contó el jugador de 24 años, que tiene una hija de un año y medio. Se entrena en casa, con la ayuda de fisioterapeutas amigos y del cuerpo técnico de Venecia, club al que aspira regresar.

Durante las últimas dos semanas no pudo realizar sus prácticas, debido a que tuvo síntomas gripales, similares a los del covid-19. Dice que ya se siente mejor, por lo que espera retomar los entrenamientos para mantenerse en forma.

El campeonato provincial de Los Ríos debía iniciarse a finales de marzo, con 15 equipos, según la planificación de la Asociación de Fútbol. Hasta el momento, no tienen una fecha establecida para regresar a las actividades.

Lo mismo ocurre en las otras 20 asociaciones provinciales, que esperan las disposiciones de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) y del Comité de Operaciones de Emergencia (COE), para analizar los pasos para retomar sus torneos.

Las provincias con más clubes deberán cambiar su sistema de campeonato, para adaptar los tiempos y cumplir con la clasificación de sus equipos a la fase nacional, que organiza la Ecuafútbol.

Las asociaciones que tienen pocos equipos no tienen esa complicación, pues sus torneos –en ocasiones- suelen durar poco más de dos meses.
Para este año está prevista la participación de 199 equipos en los 21 torneos provinciales. La FEF ya había presentado un esquema para la conformación de grupos para la fase nacional.

Omar Estupiñán, presidente del Comité de Asociaciones de Fútbol, cuenta que pese a las limitaciones económicas los clubes mantienen la intención de organizar los torneos sin la presencia de público.

“Lo que queremos es jugar, claro que con los cuidados del caso. El torneo debe darse porque forma parte del sistema de ascensos para los campeonatos de Primera Categoría”, dijo Estupiñán, que es titular de la asociación esmeraldeña.

En los torneos provinciales hay un promedio de 2 500 futbolistas que buscan proyectarse al fútbol profesional.

La mayoría de los futbolistas realizan actividades paralelas para subsistir en estos días, cuenta Estupiñán.

En esta categoría, los equipos suelen invertir desde USD 20 000 en adelante para la campaña local. Y en caso de pasar a los zonales que clasifican a la Serie B, los presupuestos llegan hasta los USD 10 000 en cada equipo.

Además de los torneos de mayores, los organismos provinciales también organizan el torneo Sub 17. Sin embargo, la Secretaría del Deporte todavía no ha recibido la aprobación del COE Nacional, para el reinicio del deporte formativo.
“Lo más seguro es que ese torneo no se realice este año”, reveló Estupiñán.
Uno de los que está en desacuerdo es el entrenador Joaquín López, de Los Ríos, quien defiende el trabajo que realizan las asociaciones y el fútbol amateur. “Los equipos de barrio y de provincias nutren a los clubes profesionales”.

Los representantes del fútbol provincial esperan que la FEF asuma los costos de los exámenes de covid-19, como paso previo de la reactivación de los campeonatos.

La emergencia también aplazó el regreso del Deportivo Quito a la Segunda Categoría, luego de tres temporadas en el fútbol amateur. El entrenador Gustavo Vásquez cuenta que creó un grupo de Whatsapp para estar pendiente de sus deportistas. “Hay algunos (jugadores) que se dedican a otras cosas, deben ganarse la vida. Hemos tratado de mantener los entrenamientos en casa, pero no es lo mismo”, contó el estratega, que reconoció las dificultades del teletrabajo en los equipos de esta categoría.