Apoyados contra la pared y rodeados por policías se encontraban cinco menores de edad, entre 12 y 16 años, la mañana de este martes 27 de octubre del 2020. Ocurrió en la avenida Maldonado, sector de Guajaló, en el sur de Quito.

“No me puedes tocar”, repetía el más pequeño de todos, cuando un policía le ordenó que se coloque la mascarilla que llevaba perezosamente sujeta de una oreja.

Los cinco jóvenes fueron acusados por un ciudadano de haberle robado su celular. Según su relato, él viajaba en un bus cuando uno de los menores le arrebató el teléfono. Otros dos vigilaban la puerta de entrada y los dos restantes, dijo, se encargaron de forzar la puerta trasera del autobús para escapar por allí.

Pero la víctima corrió tras los menores. En la calle pasaban patrulleros motorizados y frenaron a los chicos.

El dueño de un local comercial, que en ese momento abría su negocio, fue testigo. Dijo que los adolescentes, en su intento de huir, golpearon a la víctima. “Le pusieron el pie; le hicieron caer al suelo, pero después llegó la Policía”, relató el testigo.

Mientras los menores permanecían apoyados a la pared, sin esposas y rodeados por los agentes, llegó la tía de uno de ellos. “Cómo haces quedar mal a la mamá”, reclamó. A la pregunta de por qué no estaban en clases, dos menores contestaron a este Diario que no tienen Internet ni computadoras. Otro señaló que las clases eran aburridas.

Según la Policía Nacional, la sensación de inseguridad en Quito aumentó. Sin embargo, los datos sobre el número de denuncias dice lo contrario. En septiembre de este año se han reportado 364 robos, la mayoría de celulares. En cambio, el año pasado se denunciaron 528 robos. La falta de denuncias en este año hace que la magnitud del fenómeno delictivo no esté claro, aseguró uno de los agentes que retuvo a los menores.