La mayor parte de los 289 kilómetros de las vías estatales Gualaceo-Limón, Guarumales-Méndez y Sígsig-Gualaquiza, que unen Azuay y Morona Santiago, está afectada por derrumbes, baches, grietas y las fallas geológicas.

Las tres llevan dos décadas en construcción o mantenimiento y ninguna está totalmente habilitada o transitable. Cuando llueve se registran derrumbes y se interrumpe el intercambio comercial y agrícola entre ambas provincias.

En junio pasado, tras un fuerte aguacero, ocurrió un aluvión en el kilómetro 76 de la Paute-Méndez. El lodo y el agua que rodaron de la parte alta destruyeron toda la calzada en un tramo de 100 metros.

La vía quedó inhabilitada por más de un mes, hasta que se recuperó un carril angosto. Por allí pasan vehículos pequeños como el del ganadero José Luis Wamputs. “Vivimos condenados al abandono”.

En octubre, la estatal Celec entregó USD 1,7 millones para construir un puente de hormigón sobre la quebrada de Jurupis, para recuperar el paso. Ahora, tres ingenieros y obreros realizan trabajos topográficos y de prospección.

Entre Paute y Amaluza hay más de 15 puntos críticos por el desgaste y fisuras en la calzada y fallas geológicas. Según el gobernador de Azuay y excoordinador de la zonal 6 del Ministerio de Transporte, José Jaramillo, esas intervenciones se harán en el 2021.

Para Andrés Robalino, director ejecutivo de la Cámara de Industrias de Cuenca, la vialidad entre ambas provincias es mala. “Los gobiernos -por beneficio político- siguen preocupados en las vías de las provincias que dan más votos”.

Según la Cartera de Transporte, Azuay ocupa el puesto 11 y Morona Santiago, el cuarto, en inversión vial, entre el 2007 y el 2019. El año anterior se canalizaron USD 12,1 millones y 27,8 millones, respectivamente a esas provincias. “Las autopistas y peajes terminan en Riobamba y de allí para abajo no hay nada”, señala Robalino.

La Gualaceo-Limón lleva 10 años en construcción y con una inversión superior a USD 110 millones. Esta vía de 60 kilómetros tiene 90% de avance y registra problemas críticos en los km 11 y 14, conocidos como Ingamullo 1 y 2. En esos sitios, la vía se quedó con un solo carril por la caída de material.

En invierno, el paso vehicular es intermitente y por las noches se cierra por seguridad. En Ingamullo se trabaja en la estabilización de los taludes mediante la colocación de barreras dinámicas en los tres niveles de altura y mallas de anclaje, para evitar que el material rocoso se desprenda.

Asimismo, la Sígsig-Gualaquiza tampoco está concluida. Le faltan 20 de los 86 kilómetros. En septiembre pasado permaneció varios días cerrada por deslizamientos en 12 sectores como El Aguacate.

Jaramillo dijo que la terminación de esa vía también es parte de un paquete nacional de 10 contratos que se adjudicarán en el 2021.