Desde Residència Matacàs hacen notar que el envejecimiento también se manifiesta en el sentido de la pérdida de oído. Se estima que desde los 44 años una parte importante de la población, casi el 11% de la misma, ya tiene problemas de audición. Este porcentaje crece hasta la mitad de las personas mayores de 70 años, siendo la sordera la tercera afección crónica, después de los trastornos de las articulaciones, del corazón y vasos sanguíneos.
Aunque algunas patologías pueden ocasionar o acelerar la pérdida auditiva, hay que saber que esta ocurre de forma natural y gradualmente a medida que pasan los años y envejecemos. Algunos estudios apuntan que pasados los 60 nuestros oídos pierden cada año un decibelio en su capacidad auditiva. En Residència Matacàs, los médicos profesionales correspondientes afirman que la disminución progresiva de la audición se asocia con el deterioro en la calidad de vida dada la incapacidad de comunicarse. Las personas mayores con estos problemas tienden a aislarse social y familiarmente, dejando de participar en conversaciones y limitando sus salidas a la calle, distanciándose de sus amistades y llevando una vida sedentaria sin estímulos.
Más allá de la soledad y el aislamiento, la sordera también puede tener un impacto importante en el deterioro cognitivo y está relacionada con la demencia y trastornos de la salud mental, como ansiedad y depresión. Esto se explica de una manera muy simple: si la información, sonora en este caso, del entorno no se percibe de forma adecuada, la relación con este se deteriora y por tanto se deterioran las capacidades cognitivas. Los expertos de Residència Matacàs aseguran que el cerebro necesita estímulos para mantenerse en forma y los sonoros fomentan en gran parte el uso de la corteza cerebral. De modo que esta desconexión del mundo que les rodea no sólo afectará a nivel emocional, sino que puede acelerar el envejecimiento cerebral y el desarrollo de enfermedades como el Alzheimer.
Por eso es importante un diagnóstico temprano de hipoacusia relacionada con la edad, dados los efectos en cadena para la salud que pueden ocasionar una simple disminución del sentido del oído. Gracias a los avances médicos y tecnológicos se puede ayudar a las personas mayores que sufran cierto grado de sordera para que el impacto en su calidad de vida sea menor, así mejorar su bienestar y prevenir, como decíamos, la demencia y el deterioro cognitivo, explican desde Residència Matacàs.
Pero ¿se puede prevenir la sordera causada por la edad? Cuidar nuestros oídos de manera regular evitando ruidos muy fuertes durante períodos alargados en el tiempo reducirá o retrasará las probabilidades de padecer problemas de audición, señala el personal médico de Residència Matacàs. Y, en cualquier caso, las visitas anuales al otorrinolaringólogo son altamente recomendables a partir de los 60-65 años, momento en el que empiezan a producirse alteraciones significativas en los oídos. Gracias a esto, los especialistas estiman que con una detección temprana se puede conseguir que el 60% de los casos de pérdida de audición se puedan controlar antes de que aumenten con el paso del tiempo.
Aun así, como muchas otras consecuencias del envejecimiento, la pérdida del oído es inevitable. Desde Residència Matacàs informan que más allá de los tratamientos preventivos, no existe cura para la sordera, pero sí hay al alcance dispositivos como los audífonos o en el caso de sorderas más severas, el implante colear. Es más, gracias a los avances tecnológicos estos aparatos cada vez son más eficientes y consiguen que las personas mayores puedan llevar una vida plena.
La salud auditiva debe ser una prioridad para todas las residencias, como lo es en Residència Matacàs. Una de las ventajas de la vida en un centro geriátrico es el acompañamiento y supervisión por parte de profesionales de la salud en todo momento. Gracias a esto, los problemas auditivos de los residentes son detectados cuando aún no han alcanzado un grado de gravedad y aquellos que ya los sufren y viven con audífonos o implantes pueden estar tranquilos.
Los profesionales de Residència Matacàs se encargan de que todos sus internos puedan llevar a cabo una vida plena pese a las dificultades de los procesos de envejecimiento de cada uno, prestando especial atención a las necesidades de aquellos que sufren cualquier tipo de discapacidad, como la sordera, ofreciéndoles una atención personalizada, ayudándoles y guiándoles en su día a día para superar los retos que la pérdida auditiva les pone por delante.